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Acá tengo parte de las historias del Chupaguevo Origins, lamentablemente solo tengo la primera parte porque las otras me pareció que el autor ya estaba forzandola mucho, ojalá las hubiese guardado para el archivo. Igual esta parte se puede leer independiente y da buenos kekes.
Durante la semana santa del 2019 disfrute una vacación en el hermoso estado Falcon, nadando en sus playas resplandecientes con mis seres queridos. Un lindo niño apareció con un balde repleto de ostras acabadas de cosechar del mar. ¿como no iba yo a deleitarme de semejante delicia marina? Con gula consumimos el balde entero y el jovial muchachito se fue muy alegre por haber vendido todas las ostras, con balde y todo, a un grupo tan entusiasmado y generoso como lo era mi familia.
A las dos horas, mientras los adultos nos divertiamos en tertulia y los niños chapoteaban en las olas, me fui a hacer mis necesidades detrás de un médano, bajo la sombra de un arbolito de uva de playa. Al intentar el acto de defecar sentí un dolor muy agudo, cómo si el mismo Vlad el Empalador hubiese metido el mástil de un barco en mi rosada y arrugada cavidad anal. Pegue un grito desgarrador, una vicisitud hecha peor por el silencio repentino de todas las personas en la playa seguido por risitas burlonas y susurros. ¡Malditas hemorroides! Mi esposa se me acercó diciendo: "son las bolitas de atrás, papi?". Le respondí asintiendo con la cabeza mientras trataba de disimular que no pasaba nada, pero ella supo que yo estaba al borde de desmayarme del dolor que provenía de el bouquet de enormemente inflamadas y sangrantes almorranas rectales que tomaron residencia tanto en mi plexo hemorroidal interno como en el externo.
Apenas pude responderle a mi señora: "Ya casi termino mi amor" y me dejo tranquilo para que terminará el vergonzoso menester.
Justo en ese momento sentí la presencia de alguien cercano. Era el niño de las pepitonas que me miraba seriamente y declaró: "Señol, mi mama es curandera y ella lo puede ayuda", entregandome un papelito con su dirección.
Esa misma tarde, con las escusa de ir al deposito de licores, me presente al humilde domicilio de la curandera, una bobureña maciza como una gabarra, con ojos de ébano brillante y piel mas oscura que la tinta de un pulpo. Tenia un altar con las figuras tipicas: Jesucristo, José Gregorio, Maria Lionza, el Negro Primero, Guaicaipuro y San Benito de Palermo.
Sin decirme nada encendió un tabaco enorme y comenzó a azotarme ligeramente con una mata de perejil mojada en agua bendita. Después de eso no recuerdo nada.
Una hora mas tarde, como si hubiese despertado de un sueño, estaba en frente de su casa con una bolsa llena de frasquitos, todos con etiqueta y marcados con la caligrafía cruda que usan las personas que aprenden a escribir ya de adultos. En uno estaba escrito "ron de culebra siega".
Al llegar a la playa escondi los remedios en la camioneta y le entregue la botella de Diplomático y unos limones a mi mujer. Los niños estaban durmiendo en una hamaca. Apenas se durmió ella en su hamaca saque mis frascos y encontré una notica en el fondo: “estimado enfermo pongale mucha atencion a los pro cedimiento OJO si no toma su medecina como yo le digo podra sufri mucho y asta morise asi que aga lo que le digo, firmado doña manuela”.
Aprovechando que los niños (por cansancio) y mi señora esposa (por consumo de bebidas alcoholicas en exceso) no me molestarian por al menos una hora, decidí comenzar a poner en practica las recomendaciones de la curandera.
Cabe destacar que en esa epoca era professor de química en LUZ y como tal era un escéptico en cuanto se refiere a practicas no-cientificas, pero estaba desesperado. Me dedique, ahi mismo en la playa, a curarme las hemorroides:
1. labar sona afligida con javón morado y luego untar sabila - OK
2. untarse crema e tuqueque molido en la sien -OK
3. ponerse bolita de icaco seco en el onbligo -OK
4. recitar oracion a San Benito - OK
5. acer gargara con jugo de tara y sal de murcielaga preñada -OK
6. meterse el frasco de ron de culebra en el ano – Eso si que no.
¿Que beneficio puede tener meterse un frasco cerrado aparte de matarme de dolor y posiblemente acabar con mi sufrimiento de una vez por todas? Decidí, confiando en mis conocimientos científicos, abrirlo y tomarmelo. La culebra estaba agria y dificil de masticar pero me la trague. Eventualmente el producto llegaría al ano luego de ingerirlo, fue lo que erróneamente me dije en un momento de desespero, ignorando estúpidamente la advertencia de la curandera.
Esa misma tarde volvimos a nuestro apartamento en Maracaibo. Después de la cena me dieron ganas de ir al baño. Me sente en la poceta preparado para sufrir horriblemente. ¡Que gran sorpresa recibí! El mojon mas grande de mi vida se deslizo sin friccion alguna y sin la menor incomodidad. Sentí placer al defecar por primera vez en muchos años. ¡Lloré de la felicidad!
Al acostarnos, en lugar de contarle lo sucedido a mi esposa, decidí celebrar teniendo relaciones carnales con ella. Al final de nuestra sesion amorosa, saque mi pene de su vagina para eyacular en sus senos como a ella le gusta. Fue en ese momento fatídico que todo cambio. Al ver el liquido seminal sobre su bronceada piel, me dio una sed incontrolable. Como un degenerado, me dedique a lamerle los senos para tragarme el semen. Ella sorprendida y con una sonrisa maliciosa e inpudica dijo “¡Uff, que rico! ¡Seguro la playa te puso todo friki por ver tanta mujer en bikini!”.
Al dia siguiente me volvio a dar La Sed. Me masturbe varias veces pero ya la prostata no daba para mas. Esa noche llame a la casa y le dije a mi esposa que tenia muchos exámenes que corregir y que llegaría tarde. Me fuy directamente a dar vueltas en el carro hasta divisar a un muchacho en la esquina La avenida Delicias con la 5 de Julio. Le pregunté con mucha pena si me dejaba complacer oralmente y nada más. El joven respondió que por 20 dólares, “me puede mamar el guebo toda la noche Doctor”. Yo no sentí ninguna atracción sexual hacia el caballero, sencillamente tenia que saciar mi sed de tragar semen en cantidades industriales a toda hora. La maldita curandera me quito la hemorroides pero termine cargando esta nueva cruz. Fuimos a estacionar en un callejón solitario y oscuro y el muchacho expertamente se bajo el rache y saco un pene mucho más grande que el mio.
Apenas le toque el brazo se le paralizó el cuerpo y el pene se le puso mas erecto y más grueso que antes. Inmediatamente me puse a chupar. Le mame el guebo tan duro que sentí la cabeza de su falo chocando fuertemente contra mi garganta llena de saliva mientras hacia un ruido como de cerdo en matadero. No tardó ni un minuto en acabar. Mientras mas eyaculaba más le chupaba el guebo. Se le empezó a poner flácido y eso me dio aliento de seguir chupando mas duro. El sabor de leche seminal paso a ser sabor de sangre hasta que el tipo quedó seco y sin vida como un pedazo de cazón salado. Abrí la puerta de pasajero y le di una patada para botarlo del carro. Al pegar en el pavimento sonó como un tabique de lo seco que quedó.
Yo quede saciado, con mas energia que nunca, me sentí poderoso, en la cima del mundo, como un Dios en la tierra. En ese momento me dije a mi mismo, con orgullo ingenuo, que pude resolver el problema. Lo peor estaba por venir porque la Sed de Semen, como la del agua, nunca puede ser saciada permanentemente. Hay que seguir tragando toda una vida.
Algo curioso fue el hecho de que cuando toque al muchacho se paralizó. La mañana siguiente un estudiante en mi oficina quedo paralizado apenas le di un palmada en la espalda. Le baje los pantalones y le chupe el guebo con los mismos resultado que el dia anterior. No deseo contar que fue lo que hice con su cuerpo porque no quiero que me descubran.
Casi todas las noches la paso buscando víctimas, las cuales deje de contar hace mucho. No vivo con mi familia desde que encontraron a mi suegro, dos cuñados y hasta a mi hijo privados de sus fluidos vitales en un terreno baldio detras del edificio donde viviamos. No entiendo porque mi ex es tan vengativa. No me considero una fuerza del mal, soy un superhéroe como el hombre araña y estoy entrenando a un amigo con hemorroides para que se una a mi causa porque verdaderamente me siento solo y quisiera tener a alguien con quien compartir. Una advertencia importante: tengan mucho cuidado caminando solos por la calle a menos que quieran gozar de la ultima mamada de guebo de sus vidas a cargo de este humilde servidor.