Solía tener una amiga muy, muy cercana. Nos conociamos hacía años y charlábamos todo el tiempo, pero era una amistad irregular y, francamente, poco salubre. La verdad es que estaba harto de mandarle mensajes y que me respondiera 8, 12 o 16 horas más tarde, de ser el único que jamás tenía la idea de juntarnos o hacer cosas juntos, que lo único que me diera ella el 95% de las veces fueran excusas y promesas.
No es que ella no me expresase cariño, es que no lo hacía de ninguna de las formas que uno esperaría de una amistad. Varias veces intenté dejarle de hablar y listo, pero cuando ella veía que pasaba un par de días sin hablarle inevitablemente venía ella y me empezaba a hablar y mandarme memes y pelotudeces. A veces me regalaba cosas, y, aunque al final siempre metía excusas de por qué no podía, vivía hablando de cosas que podríamos hacer y lugares a los que podríamos ir.
Hace algunas semanas, le dije que ya no quería mantener la amistad. Me respondió "ok", y me bloqueó en whatsapp y redes sociales, y no hablamos más. De eso en sí no me arrepiento. Como dije, ya estaba harto, y era algo que venía pensando hacer hacía tiempo. Pero sí me arrepiento de la forma en la que se lo dije. Por las palabras que usé y el contexto de la conversación, no intencionalmente me expresé de una forma muy despectiva y que daba a entender que ella no me importaba. Sólo puedo asumir que quedó bastante herida, y por eso me bloqueó.
La quería y la sigo queriendo mucho, y aunque ella es bastante atea y no le significaría mucho, rezo por ella y su bienestar.
Uno nunca sabe qué depara el futuro. Capaz algún día la vida nos reúna, y tenga la oportunidad de volverle a hablar y decirle todo esto. Pero ahora, la verdad que la extraño, aunque sigo creyendo que cortarle fue lo mejor