La historia que inspiró "El Asombroso Circo Digital de Pomni" está basada en un breve relato de Harlan Ellison llamado "No tengo boca y debo gritar" (una distopía bastante más oscura que el simpático cortometraje de la sensual payasita que hizo las delicias onanísticas de muchos).
"1984" de Orwell y "Un mundo feliz" de Huxley tuvieron un antecedente en "Nosotros" de Evgeny Zamiatin.
Otra obra de cosas locas pero más mágicas que de ciencia ficción sobre la vigilancia perpetua ilimitada, es "Nueve príncipes de Amber" de Roger Zelazny, donde los muchachos se transportan y comunican a través de naipes (sigilos) a lo largo de los episodios. Donde no faltan las intrigas, y los peculiares naipes también pueden ser interceptados (en términos de comunicaciones e intrigas palaciegas).
También las novelas de terror, sin necesitar ser grandes trilogías o narraciones que construyan un universo a lo largo de siete libros (como "La Torre Oscura", de Stephen King) pueden introducir mundos distintos dentro de éste (pienso en "The hellbound heart" -la novela breve de Clive Barker que sirvió de libreto para la película "Hellraiser"-). La peli me había gustado, pero el librito, que leí en formato EPUB hace años, me gustó mucho más.
Yo creo, corríjanme si me equivoco, que más allá del "worldbuilding", lo que importa es tener personajes consistentes, con conflictos que generen empatía, que tengan "carnadura". Para el animé está bien que sea un Kokún, o hasta un Tsuyoshi (el gran manga de Maruyama Kyosuke), pero bueno, dependerá siempre de qué cosas le guste leer a la gente...