>>187609
Es precisamente esta internacionalización de los productos culturales japoneses y la presión extranjera para reformar los límites morales en la representación pornográfica lo que parece ser el próximo reto para la industria japonesa del eroge, un elemento que nunca se había planteado antes de la polémica de Rapelay. Mientras que para algunos la cuestión de la presión extranjera para regular con más firmeza los juegos pornográficos se asemeja a una nueva forma de colonización cultural, ante la cual la respuesta adecuada es el aislacionismo, otros ven este interés recién nacido como una oportunidad de negocio. De hecho, Jast y Nitroplus, a través de sus empresas de distribución internacional Jast USA y Mangagamers.com, son actores relativamente nuevos que parecen aprovechar el mercado extranjero de juegos eróticos al tiempo que aprovechan la oportunidad para moldear la percepción pública sobre los juegos pornográficos japoneses de una forma que tenga más en cuenta la producción generalizada de eroge.
De hecho, no todos los juegos de este género son problemáticos, y los más populares no se discuten realmente en los medios de comunicación occidentales, presumiblemente porque su contenido no es más cuestionable que el material pornográfico o erótico fabricado en Estados Unidos. Por lo tanto, es probable que, controlando el flujo de circulación de esos productos fuera de Japón, los productos representativos de esas empresas puedan alcanzar una posición más destacada en el discurso en torno a los juegos eróticos, evitando muchos de los malentendidos que caracterizaron el escándalo mediático de Rapelay. Aunque este juego presenta temas muy cuestionables desde un punto de vista moral, reducir la producción de juegos eróticos en Japón a Rapelay -con titulares como "¿Por qué prosperaría Rapelay en Japón?"- también es problemático y engañoso. Para comprender mejor cómo se producen, comercializan y consumen estos juegos, es necesario un conocimiento más profundo del contexto en el que se producen, así como una lectura atenta de su contenido.
Y con eso se termina el capítulo del libro, se concluye que el futuro del eroge en occidente va lentamente en progreso aunque las aguas de cristal en este charco están minadas y un mal paso puede generar un rapelay 2.
>>187616
Kek también hay que dar las gracias al negro subió el libro en pdf, había que aprovecharlo y traducirlo ya que en este capítulo profundizaban sobre varias cosas interesantes relacionadas con el mercado de los eroges, sobretodo en el tema de como funciona la censura a nivel nacional, una censura que por lo que se ve no es uniforme y es bastante laxa, además leí hace poco que estaban planteándose el quitar de una vez por todas el pixelado genital en el porno nipón en general, puede que en un futuro suceda aunque haya personas que ya ven el pixelado como una marca distintiva japonesa.